Guías de protocolos de Legionella mediante guías técnicas
Las guías técnicas para la prevención y el control de la Legionella, elaboradas por el Ministerio de Sanidad, se han convertido en herramientas claves para el diseño, evaluación y mejora de los planes de prevención en instalaciones con riesgo. Aunque no tienen carácter obligatorio, sí representan una referencia técnica autorizada, ampliamente utilizada por las empresas mantenedoras, responsables de instalaciones y equipos de inspección sanitaria. La versión más reciente, publicada en 2023, acompaña y desarrolla el contenido del Real Decreto 487/2022.
Estas guías recogen, con detalle, los principios técnicos que deben seguirse en las diferentes infraestructuras susceptibles de albergar y diseminar Legionella spp. Entre ellas se encuentran:
- Torres de refrigeración y condensadores evaporativos, cuya estructura y funcionamiento favorecen la generación de aerosoles.
- Sistemas de agua caliente sanitaria (ACS) y agua fría de consumo humano, tanto en viviendas como en edificios de uso público o colectivo.
- Piscinas y bañeras de hidromasaje de uso colectivo, que por sus condiciones térmicas y de agitación representan un entorno favorable para el desarrollo bacteriano.
- Sistemas de humidificación, fuentes ornamentales, riego por aspersión, instalaciones contra incendios y de lavado de vehículos, entre otras instalaciones capaces de generar aerosoles a partir de agua estancada o recirculada.
En cada uno de los bloques se aborda el funcionamiento básico de la instalación, los puntos críticos a tener en cuenta y los materiales recomendados para evitar la proliferación de biopelículas o la aparición de corrosión, que puedan interferir en los procesos de desinfección.
Un elemento recurrente en estas guías es la atención que se presta a los tratamientos de choque, que deben aplicarse ante situaciones de riesgo elevado, detección de Legionella spp. o como medida correctiva tras una parada técnica o un mal resultado microbiológico. Estos tratamientos, siempre documentados y realizados por personal autorizado, forman parte esencial del protocolo de intervención.
La estructura de la guía técnica se organiza en 15 capítulos, comenzando con una introducción sobre la biología y ecología de Legionella pneumophila y continuando con el desarrollo técnico de las diferentes instalaciones contempladas en el real decreto. En cada capítulo se incluyen:
- Indicaciones sobre el diseño higiénico de los circuitos y sus componentes.
- Aspectos técnicos sobre los materiales constructivos, con especial atención a su facilidad de limpieza, compatibilidad con productos biocidas y resistencia a la formación de incrustaciones.
- Consideraciones sobre la eficacia de los separadores de gotas, cuya función es evitar la diseminación de aerosoles contaminados.
- Parámetros que deben evaluarse en las muestras recogidas: temperatura, pH, hierro total, turbidez, conductividad, recuento total de aerobios y presencia de Legionella spp.
Finalmente, se detallan las recomendaciones higiénico-sanitarias generales, destinadas a reducir elementos favorables al crecimiento bacteriano, como los lodos, algas, biopelículas y sólidos en suspensión. Estas medidas no solo afectan al tratamiento del agua, sino también al diseño, limpieza, ventilación y uso racional de las instalaciones.
A pesar de su carácter no vinculante, las guías se consideran documentos de alto valor técnico y práctico, especialmente en procesos de inspección o cuando se diseñan Planes de Mantenimiento Higiénico-Sanitario (PMHS) adaptados a instalaciones específicas.Riesgo de proliferación de Legionella dependiendo de las instalaciones
El nivel de riesgo de una instalación no se establece de forma genérica, sino a partir del análisis de una serie de factores estructurales, ambientales y funcionales que influyen en la posibilidad de que Legionella se multiplique y se disemine a través de aerosoles.
En la Guía Técnica relacionada con la Legionella se diferencian a las instalaciones según la posibilidad de que se desarrolle la bacteria en su interior. Concretamente, esta clasificación se hace teniendo en cuenta los siguientes aspectos:
Esta evaluación del riesgo se debe hacer:
- Antes de la puesta en marcha de la instalación.
- Tras modificaciones técnicas relevantes o reparaciones.
- Después de paradas prolongadas.
- Siempre que lo indique la autoridad sanitaria.
- Con una frecuencia mínima anual, aunque puede adelantarse si se detectan desviaciones en los controles.
La evaluación de riesgos deberá ser realizada y completada por personal cualificado y con experiencia para realizar este tipo de evaluaciones.
Y este análisis debe quedar documentado y servir de base para el diseño del Programa de Mantenimiento Higiénico-Sanitario adaptado a las particularidades de la instalación y al riesgo real detectado.